Espía
- 1 may 2017
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Esta mañana te dejé esta nota fuera de tu puerta, sin embargo, como era de esperarse, las prisas no permitieron que la vieras. Te vi mientras te arreglabas y desayunabas. Te vi marcharte y te he visto llegar, a la hora de siempre y con el semblante de siempre, triste, apagado, insatisfecho. Es por eso que, hoy, estoy aquí y solo te pido que no voltees.




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